domingo, 31 de marzo de 2013

Sandro


Aquella canción de Sandro.. que alguna radio de recuerdo se le ocurrió irradiar después de tantísimos años me trae recuerdo mi juventud, sin embargo, a pesar de ser cadenciosa, ¿Por qué no le gusta a mis hijos que son jóvenes, sí, a mí, joven, me gustaba?¿Será que para mí irrumpió  por primera vez cuando era joven y, ellos, saben que este cantor  pertenece recuerdo a pesar que es la primera vez, estoy seguro, escuchan ese tema?     ¿Ponen el membrete  música de viejos antes de evaluar la canción misma?.
 ¿No era que nosotros, a su vez,    choteábamos, igual, a nuestros padres que eran del tiempo de  milonga,  tango,  ranchera y   guardia vieja (vals), y, a nosotros nos gustaba lo nuevo, las baladas?   ¿No es que lo que se hace se paga?
Pero esto no significa que nunca le van a gustar las baladas de Sandro Tendrán que ser mayores y darse cuenta que sus sonidos estridentes y guturales-lo que les gusta hoy-  no le tendrán mas recuerdo  que haberlo pasado bien en una discoteca  y haber conocido a una chica que será, luego, su esposa pero  que el sentimiento del amor -en las baladas como en los boleros- no pasarán nunca de moda y , algún día en su silencio oirán con atención los temas de Sandro, y le gustaran 
Como a mi me pasa, ahora, en mis ratos libres y meridianos   me gusta oír las letra de lo tangos y rancheras y  a pesar que no perteneció a mi tiempo.



sábado, 30 de marzo de 2013

Ahora escucho a mamá

Ahora que no hay papá escucho a mamá, cuenta,
 después de regresar de un corto viaje a su pueblo
en compañía de mi hermana pero sin papá:

"Mi padre - cuenta  mamá- era comerciante de queso, solía llevar en javas a lomo de mula hacia la costa, San Antonio, Mala y Lima De vuelta traía azúcar, camote, sal, chapana de Mala y otras cosas que hacía trueque en el pueblo o los vendía.
En la casa  de  Huañec nada nos faltaba.
Mi padre había sido, joven, matancero en varios frigoríficos de Lima
En el pueblo, cuando algún vecino iba beneficiar  una res
a mi padre lo buscaban como persona  experta en el oficio
Sabía  matar al animal, descuartizar, trozar y filetear
De comisión le pagaban  un buen trozo de lomo,
además, se traía el bofe,  el hígado que el vecino despreciaba
y mi madre lo freía  y  comíamos como pojte: 
 papitas pequeñas guisado con grasa de oveja
Había en el granero arrobas de maíz, cebada, trigo
producto de los periodos de cosechar  la tierra
No éramos ricos pero de comer no nos faltaba
Además, los abuelos sabían cuidar la chacra
A  hierba mala que crecía  le hacían fuego
y dentro de la tierra como abono  enterraban
Cuando querían descansar la tierra sembraban
 trébol y  gavilla como forraje para los animales
Solo  consentían agua medida, para regar la chacra
que  soltaban de la bocatoma en turno de dos horas
-a veces nos tocaba regar a medianoche-
Cada canaleta de chacra recibía el agua requerido
ni poco que la malnutra ni harto que lave sus nutrientes
Ahora, me da pena ver el ocaso de mi pueblo
ya no siembran La mala yerba llena  los tableros
La gente del pueblo, para subsistir, trae todo de Lima:
fideos, arroz, pollo ¡hasta  balón de gas!
Los palos de eucalipto, para leña,  desdeñan
Yo pensé que la carretera traería el progreso
pero lo que trajo es acostumbrar  haragán al poblano
 Me fue inútil-sigue contando- comer en el mercado
 patache de trigo, pojte, pushpe,  chupe de habas,
ni siquiera había  mazamorra de calabaza
Tenia que comer arroz chaufa como en Lima,
y el colmo:
Cuando pedí aguita de manzanilla  para bajar la grasa
me dieron en sobre filtrante: ¡Que floja la gente!"

Poncho Negro


>Yo aposté para los que nada tenían, ni un techo para vivir, aposté por la  gente de campo que venía (1960, adelante) a esta gran capital, Lima Para forjarse un mejor porvenir y no ser tratado como  ganado
>Los dirigentes tomamos las tierras y las repartimos a precio simbólicos que nos permitieran realizar otras ocupaciones a favor de los más pobres
No tuve codicia  ni avaricia
>Personalmente nunca comercialice terrenos para mi beneficio propio, si hubiese sido así hoy sería dueño de muchas urbanizaciones Como ve, señor periodista, éste es todo lo que tengo>
Su morada, en el cerro 7 de octubre (reportaje de El Comercio, 13 de julio de 2003) que encabezara  su primera invasión Vive dentro de un choza sostenida por palos y maderos; las paredes son de cartón y esteras; telas y manteles de plástico cubren parte del techo; la puerta esta hecho de viejas calaminas.
“La lluvia está destruyendo mi vivienda”, dice
Ernesto Sánchez Silva, Poncho Negro de apelativo, el que dirigió más de 132 invasiones en la década del sesenta, ahora, solo le acompaña 4 perros 2 gatos y la parca que está por llegarle a los 96 años de edad. Decía”
“Cada peruano tiene derecho al menos a 160 metros cuadrados aunque a veces esto cueste sangre, sudor y lágrimas”
Quiere regresar a Huacho, al norte de Lima, aunque le han dicho  que el lugar donde nació ahora está convertido en un convento
“Pues, lo invadiré entonces” farfulló.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

viernes, 29 de marzo de 2013

El gringo


Mi sobrino, eufórico y feliz –cuenta- se encuentra en las alturas de Macchu Picchu con sus compañeros de colegio (viaje de promoción) En eso, un turista extranjero, gringo, le pide  le haga el favor  ser tomados juntos una fotografía. Se azora mi sobrino pensando que por su tez trigueña el gringo le había dado como oriundo, indio, del lugar, por lo que sus compañeros de colegio se mofan de mi sobrino, entonces éste, de desquite en la toma de la foto levanta el brazo izquierdo tras la cabeza del gringo haciendo el aspa de  venado.
El gringo se da cuenta y reacciona:
-¡Qué pasa, yo ser americano pero también entender pendejada!- y se va molesto
 Y sus compañeros que expectaban se  ríen con más ganas.

jueves, 28 de marzo de 2013

El cinturón de Lima


Mis paseos me acarrea unos cuantos soles de gasto Voy donde me lleva un micro de ruta larga y sé que al término de ésta habrá otro paradero inicial de otra ruta -generalmente clandestina- que  llevará más lejos porque  Lima va creciendo y los nuevos paraderos de enlace apuntalan nuevos hitos y, quepa así, la hebilla en el cinturón
 Habiendo llegado al óvalo de Cieneguilla  bajé, porque el micro seguía  hacia el lado izquierdo, lugar residencial de bonitos chalets que  conocía Quería ir hacia la derecha  Hay que anotar previo: antes  de llegar al óvalo de Cieneguilla la pista hace un descenso torcido y empinado y deja atrás  una larga meseta  arenisca que abastece  de hormigón a las construcciones civiles de todo Lima
 Sin embargo,  donde estaba parado todos los micros iban hacia la Cieneguilla elegante y turística, o sea hacia la izquierda Entonces vi a dos cuadras, a la derecha, un par  de  combis esperando gente,  me acerqué, pregunté si iba a Pachacamac y me dijeron la tarifa. No era tan barato , acepté. La pista asfaltada a la derecha era un corto tramo e iba serpeando frondosos  árboles semiocultando bonitas residencias, oyendo el rumor del río y el sopor se sentía por los cerros apretados de la quebrada hasta que la vía se tornó  carrozable, entonces,  traqueteaba la combi, levantaba  polvo y el paisaje se iba abriendo.
La carretera  pegada al flanco derecho de los cerros permitía  avizorar el lado opuesto al cause del  río  Lurín  que se  iba abriendo, tras él,  un tablero largo y verde de haciendas chacras y, más allá,  grises cerros que enfilaban hacia la costa. (Se parecía a la bajada de Omas hacia Asia, la costa, que anoté en otra entrada, con motivo del viaje al pueblo de mi padre, pero aquí hay mucho más vegetación y el río lleva más agua)
En primer plano,  hacia el cerro  que se recostaba la carretera y por donde la combi traqueteaba, cada cierto trecho aparecían asentamientos humanos donde vivían seguramente los chacareros del valle y hasta, pienso,  los que van a trabajar al centro  de Lima ¡cuánto se les va en pasajes además de su menú!: Los que viven más lejos de centro ganan menos e invierten más por un puesto de trabajo. Además, a pesar que tienen el río cerca no tienen agua potable y tiene que pagar por un tacho de 60 litros  al camión cisterna cinco veces más de lo que cuesta en la ciudad
 Pienso tonterías: si tendría una amante y le compraría una casa que no debe estar caro (pegado al cerro)  nadie nos descubriría en este lugar que llamaría fin  del mundo En la carretera hay curvas,  subidas, descenso, algunos puentes precarios contra las correnteras en tiempo de lluvia,  corrales de vacas, algún jinete cabalgando una mula llevando en sus ancas, bien asegurado, un balde hermético  de leche fresca Un hato de cabras  cruzan, pretenciosas  por la carretera y hay que esperar su paciencia Definitivamente, es  un paisaje  diferente y no tan lejos de   la ciudad
Reaparece la pista, esto avisa que vamos llegando al pueblo de Pachacamac aunque no tan pronto porque hay ,aun ,sinuosas curvas con bordes que desembocan en cuestas no tan altas  donde se ve, aparte del río,  campos deportivos donde juegan fútbol en canchas reglamentarias jóvenes de este lugar, campos campestres avituallado de piscinas, bungaló, juegos para niños ; restaurante campestres, haciendas, chalet, casas pobres y  casas ricas Si tuviera dinero compraría un terreno amplio en este vergel y haría una restaurante campestre que administraría  la cocina mi mujer y yo  con mis hijos lo demás  Recuerdo que mi casa donde vivo actualmente, al norte de Lima, a 22 kilómetros, primero  compré el terreno haciendo una paseo similar como ahora y construido llevé   mi familia hace más de 25 años En ese tiempo tenía dinero , mi tienda estaba en su apogeo pero ahora no hay tienda, así que ni siquiera me dediqué husmear con más detenimiento el asunto.
Llegado a la plaza de Pachacamac, pequeña pero acogedora con sus contrafuertes de árboles  donde se abren  avenidas flanqueados por verde vegetación y lleva a sus barrios distantes, no los pude visitar por el pronto crepúsculo , en lo demás, es igual a un pedazo de Lima: boticas, pollerías, tragamonedas, bodegas  Quería sondear un poco más el valle pero había invertido cinco horas en total en llegar aquí y tenia que volver y hacer otro tanto  Pero no volvería por ahí mismo, seguiría, haría un circulo completo Había bastante rutas  de micro que iban al centro de Lima  por la ruta habitual, seguir  paralelo al río hasta,  casi, hasta la desembocadura,  tomar la panamericana que viene del sur del país y enfilar, con el,  hacia- la derecha-  al centro de Lima (de esa forma cerraría el circulo ) Del centro tomaría otro carro al norte de Lima

¡Yo debí morir!

Aquel anciano de 68 años dedicado al transporte de material de construción, como sus hijos, no se percató en la noche(no llevaba sus lentes de medida) que adelante había estacionado  un volquete  con las luces de peligro y cono de seguridad habilitados y, a pesar, lo embistió
Además arraso a  los dos individuos que estaban debajo de la tolva arreglando  un desperfecto del mismo, matándolos en el acto
Cuando el anciano descendió de su unidad y al acercarse a a los cuerpos se dio cuenta que eran sus dos hijos de 45 y 24 años dedicados al mismo oficio
Cuando llegó el fiscal de turno  aun el anciano no dejaba abatirse, en su llanto  lamentaba:
 ¡Yo debí morirme y no mis hijos!
Sucedió en el km 8 de la carretera Mazamari-San Martín de Pongoa, Junin

miércoles, 27 de marzo de 2013

¡Quieres manejar?



Eran más o menos las cuatro de la madrugada por la autopista Néstor Gambeta,  a esa hora  desierta e iba con dirección a Ventanilla un auto nueva Honda Civic con dos ocupantes Se da  esta conversación entre el ex oficial de la FAP (Fuerza Aérea Peruana) de 50 años que le dice a la mujer ¿Quieres manejar?
-¡Oh no, yo no se!
-¡Pero si es fácil!  ¡Solo presionas el acelerador  y ya está!
- Pero yo no se qué más hacer- se quejó ella, era su joven  querida de 19 años
-¡Es fácil! -insistió él- con los cambios adecuados, el sonido del motor te avisa  Además te voy ayudar ¡Vamos ponte al timón!
-Bueno si tú me enseñas -dijo la joven
Cambiaron de asiento
El ex oficial, ahora empresario en venta de repuestos de aviones, estaba contento y achispado por la velada en el boulevard de Barranco de donde venía Ahora fungía de copiloto y conductor, ella.
 Arrancó en primera con la ayuda del embrague que él señalaba El auto  rápido ascendió a 120 kilómetros la velocidad
La noche estaba silenciosa y vacía En eso, la chica se asusta al ver venir en sentido contrario un vehículo con los faros encendidos, no confía en su carril y mueve bruscamente el timón a la derecha impactando en el poste de luz que,  por ese tramo  son enormes  estructuras dañando la vida del mencionado empresario
La amante se salva
La esposa al enterarse la desgracia automotriz por la mañana, se entera también que su marido tenía una amante y con un hijo y, dolida más por esto,  no cree la versión de aquella.

martes, 26 de marzo de 2013

El chapo


Chapo se llamaba el perro de la azotea vecina.  La primera ves que lo subieron a su techo estaba yo tendiendo mi ropa y me ladró mucho a pesar de la vecindad
Perro pequeño parecido a un terrier Pelo negro y espeso, y cojo de una pata
Su dueño, Cayomal, joven y haragán,  sin oficio ni beneficio conocido del barrio parece que lo había subido a su azotea para qué se muriera por  cojo.
Cada vez que subía yo a la azotea me ladraba hasta que dejó  de hacerlo comprendiendo  que no era  el culpable de su vida de perro.
Una vez le aventé unos huesos de la pollada que habíamos hecho y el animal, entonces, siempre, con la mirada triste de sus pequeños y guarecidos ojos en su revoltoso pelo me reclamaba, entonces, no se cómo pero me agenciaba de un huesito, de una cabeza de pollo, un pedazo de  hígado o cualquier sobra para calmar su hambre, a pesar que era pequeño
Una mañana le encontré en mi azotea Había saltado el pequeño muro que nos  dividía Le cogí de la nuca y lo regresé a su lugar Pero a los dos días de nuevo lo encontré en mi azotea A mi mujer y a mi hija no le gusta los perros en casa Odian a los perros, Son sucios –dicen- y nos roban las presas del plato. Rogué al Chapo que no  bajara por las escaleras, no le iban a recibir con agrado
A los pocos días, Cayomal me lo pidió y se lo entregué pero el Chapo volvió de nuevo por lo que Cayomal ya no hizo nada por reclamarlo
Pasaron unos meses cuando una noche que regresé de mi trabajo mi mujer asustada me cuenta que Cayomal  ha querido robar en nuestra casa, había traspuesto la medianera aprovechando que su perro no le ladraba y  ella estaba en la cocina (primer piso) Cayomal se había metido a las habitaciones del segundo piso y  había llenado en una mochila las cosas de valor de nuestros hijos
Y se detuvo mi mujer de contar
-¿Qué pasa? inquirí
- Vi que el Chapo le tenía mordido la manga del pantalón y no le soltaba
-¿Su propio perro?
-Si, su propio perro ¡increíble!
- ¡Y qué pasó!
Cayomal al verme- y yo ver la mochila con  nuestras cosas colgado en su hombro-  dijo, a la vez que soltaba la mochila:
-¡Perdóname vecinita, estoy borracho no se lo que hago!
Grité al Chapo y le soltó y  Cayomal se  fue saltando el cerco ¿Qué hacemos?
-Bueno-dije- nos quedaremos, definitivamente con su perro y hay que levantar más alto la medianera y ponerle púas.

lunes, 25 de marzo de 2013

Cáncer terminal


Aquel anciano llegó de Caballococha al hospital Neoplásticas de Lima trayendo a su niño de un cáncer grave  en la boca
Aquel anciano no conoce a nadie en Lima
No tiene dinero para curarlo, tampoco  para su alojamiento, vive en el hospital.
Alquila una ducha por un sol, lava sus prendas íntimas y lo tiende en el rosal del jardín del mismo hospital.
 Quiere llevarlo a su hijo (desahuciado por el hospital) de vuelta pero  no le permiten
Las aerolíneas –único medio posible para trasladarlo a Caballococha, extremo del oriente peruano- no aceptan trasladar en estado terminal, le advierten.
El hospital espera que se muera.

domingo, 24 de marzo de 2013

Nuestros héroes



Nos enseñaron amar nuestra patria, sin embargo, nuestros héroes siempre fueron vencidos, no tanto, por el arrojo  de nuestros héroes sino del sistema débil, indiferente, corrupto del gobierno de turno que se contentó con endiosarlos, después, pero que en plena conflagración no les apoyó como era necesario Y luego de la catástrofe, los siguientes gobiernos  no  sacaron provecho   de los fracasos. Aun hoy, nuestras fronteras vivas: Aguas Verdes, Tacna, Desaguadero, Caballo cocha, Ramón Castilla están en inferioridad respectos a las fronteras vecinas, sobre todo del oriente que los nuestros son caseríos
¿Cómo se puede amar a la patria si los mismos militares de alta jerarquía roban de las asignaciones  de vestuario  y del  rancho a los subalternos de las fronteras?

sábado, 23 de marzo de 2013

Chamanes


Propaganda  de Chamanes en la avenida Tacna, Lima
< Curamos enfermedades conocidas y desconocidas
Limpiamos con cuy, gallina negra, chonta
Te hacemos ver el rostro de tu enemigo en un espejo de 6 puntas
Somos máster  del ocultismo
Tenemos pusanga, aceite de bufeo
Hacemos amares a distancia por internet
Enviamos amarres a cualquier país del mundo
Amarres en 24 horas (temporal)
Amarres eternos (en tres días de sesión)
Practicamos la magia roja, magia blanca y magia angelical
¡No te dejes sorprender por falsos maestros del ocultismo!>

viernes, 22 de marzo de 2013

Piedra ámbar



Uno
Se admira al amigo haber tenido agallas desposar  a una mujer hermosa, inteligente, con maestrías en el extranjero, entonces, sin que nadie nos diga nada nos abstraemos, nos cohibimos -con la mujer que tenemos-, sin que para ello haya sido la  intensión del amigo que de a poco nos vamos distanciando…
Dos
Somos  país de imitadores, imitamos  fruslería, sintonizamos las bajas frecuencias.
Tres
Hay personas que podrán amasar dinero multiplicando n veces su capital inicial, sin embargo, su aire pueblerino: chusco, sin brillo, no cambia   No usa su dinero –ignora, lo que es peor-  adquirir una  buena biblioteca, por ejemplo, o  ilustrarse visitando el museo de Louvre o haciendo  turismo por Venecia o Florencia para cambiar su espíritu.
Tres
Cuando discurseaba el viejo barbado mantenía uniformidad en la cadencia de su voz, ni  lento ni  rápido pero, claro, hasta el más alejado del salón le oía, sin embargo, lo que decía provocaba acaloramientos, pasiones en la masa pero él mantenía su ritmo.
Cuatro
Hace cien millones de años una araña atrapaba en su red a una avispa. La araña percibió la presencia  y corrió dispuesto a devorarla Cuando iba con ese afán le cae una gota de resina de árbol petrificando al arácnido y a la víctima convirtiéndose, para la posteridad, en piedra ámbar con el engaste mejor labrado que cualquier artista hubiese hecho.


jueves, 21 de marzo de 2013

Medalla de oro


Aquel niño de origen pobre había, sin embargo, traído la medalla de oro de la olimpiada de [No es legible en mi cuaderno de datos el lugar, pero no importa] en el curso de matemáticas
A su llegada al país tras  la felicitación del Ministro de Educación éste le preguntó: qué es lo que  quería aparte de la medalla como premio y el niño dijo sin pensarlo mucho:
-Quiero llevar a mi papá a visitar otro país
-¿Porqué?  Preguntó el Ministro
-Porque él me ayudó mucho con su dedicación y se que él nunca  va poder darse ese lujo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Una nota escabrosa


En su casa todos  se sorprendieron que el hermano mayor hubiera muerto en Pucallpa, al oriente del país
Se lo avisaron al padre, primero, por teléfono (poco después muerto de un ataque al corazón)
Todos pensaron que el hermano mayor había salido  a ver a su mujer e hijos pequeños que vivían al sur de Lima y que, irregularmente, solía llevarles víveres y dinero
-¿Porqué no te casas? le pedía la madre y viven juntos de una vez
Pero él callaba
Según el parte policial había sido muerto con bala en el aguajal cerca del monte
Nada más se sabía y era una incertidumbre en la casa varios meses
Hasta que un día la muchacha de servicio al limpiar  el cuarto del finado  se desprendió una hoja doblada de los libros que espolvoreaba con una nota a su hermano menor:
“Raúl, me voy a Pucallpa por una semana con la chica que te presenté Victoria Veliz
Posdata: Pasado mañana es su cumpleaños y quería pasarlo con ella Tu sabes, debilidad de todo hombre”
En efecto, su hermano Raúl conocía a Victoria Veliz una proveedora   en el mercado de autopartes de San Jacinto donde  solía verle varias veces
Por ahí empezó la policía  desenmarañar el asunto. 

martes, 19 de marzo de 2013

Pachacamac


Mis paseos me acarrea unos cuantos soles de gasto Voy donde me lleva un micro de ruta larga y sé que al término de ésta habrá otro paradero inicial de otra ruta -generalmente clandestinas- que  llevarán más al fondo porque  Lima va creciendo y los nuevos paraderos de enlace apuntalan nuevos hitos y quepa, así, el cinturón en la hebilla
 Habiendo llegado al óvalo de Cieneguilla  bajé, porque el micro seguía  hacia el lado izquierdo, lugar residencial de bonitos chalets que ya conocía Quería ir hacia la derecha que aun desconocía Hay que anotar previo: antes  de llegar al óvalo de Cieneguilla la pista hace un descenso torcido y empinado y deja atrás  una larga meseta  arenisca que abastece  de hormigón a las construcciones civiles de todo Lima
 Sin embargo,  donde estaba parado todos los micros iban hacia la Cieneguilla elegante y turística, o sea hacia la izquierda Entonces vi a dos cuadras, a la derecha, un par  de  combis esperando gente,  me acerqué, pregunté si iba a Pachacamac y me dijeron la tarifa. No era tan barato , acepté. La pista a la derecha era un corto tramo e iba serpeando frondosos  árboles semiocultando bonitas residencias, oyendo el rumor del río y el sopor se sentía por los cerros apretados de la quebrada hasta que la vía se tornó  carrozable, entonces,  traqueteaba la combi, levantaba  polvo y el paisaje se iba abriendo.
La carretera iba pegada al flanco derecho de los cerros Permitía  avizorar el lado opuesto al cause del  río  Lurín  que se  iba abriendo, tras el,  un tablero largo y verde de haciendas chacras y, más allá,  grises cerros que enfilaban hacia la costa. (Se parecía a la bajada de Omas hacia Asia, la costa, que anoté en otra entrada, con motivo del viaje al pueblo de mi padre, pero aquí hay mucho más vegetación y el río lleva más agua)
En primer plano,  hacia el cerro  que se recostaba la carretera y por donde la combi traqueteaba, cada cierto trecho aparecían asentamientos humanos donde vivían seguramente los chacareros del valle y hasta, pienso,  los que van a trabajar al centro  de Lima ¡cuánto se les va en pasajes además de su menú!: Los que viven más lejos de centro ganan menos e invierten más por un puesto de trabajo. Además, a pesar que tienen el río cerca no tienen agua potable y tiene que pagar por un tacho de 60 litros  a los camiones cisterna cinco veces más de lo que cuesta en la ciudad
 Pienso tonterías: si tendría una amante y le compraría una casa que no debe estar caro (pegado al cerro)  nadie nos descubriría en este lugar que llamaría fin  del mundo En la carretera hay curvas,  subidas, descenso, algunos puentes precarios contra las correnteras en tiempo de lluvia,  corrales de vacas, algún jinete cabalgando una potranca llevando en sus ancas, bien asegurado, un balde hermético  de leche fresca Un hato de cabras  cruzan, pretenciosas  por la al pista y hay que esperar su paciencia Definitivamente, es  un paisaje  diferente y no tan lejos de   la ciudad
Reaparece la pista, esto avisa que vamos llegando al pueblo de Pachacamac aunque no tan pronto porque hay ,aun ,sinuosas curvas con bordes que desembocan en cuestas no tan altas  donde se ve, aparte del río,  campos deportivos donde juegan fútbol en canchas reglamentarias jóvenes de este lugar, campos campestres avituallado de piscinas, bungaló, juegos para niños ; restaurante campestres, haciendas, chalet, casas pobres y  casas ricas Si tuviera dinero compraría un terreno amplio en este vergel y haría una restaurante campestre que administraría  la cocina mi mujer y yo  con mis hijos lo demás  Recuerdo que mi casa donde vivo actualmente, al norte de Lima, 22 kilómetros, primero  compré el terreno haciendo una paseo similar como ahora y construido llevé   mi familia hace más de 25 años En ese tiempo tenía dinero , mi tienda estaba en su apogeo pero ahora no hay tienda, así que ni siquiera me dediqué husmear con más detenimiento el asunto.
Llegado a la plaza de Pachacamac, pequeña pero acogedora con sus contrafuertes de árboles  donde se abren  avenidas flanqueados por verde vegetación y lleva a sus barrios distantes, no los pude visitar por el pronto crepúsculo , en lo demás, es igual a un pedazo de Lima: boticas, pollerías, tragamonedas, bodegas  Quería sondear un poco más el valle pero había invertido cinco horas en total en llegar aquí y tenia que volver y hacer otro tanto  Pero no volvería por ahí mismo Haría un circulo completo Había bastante rutas  de micro que iban al centro de Lima  por la ruta habitual, seguir  paralelo al rio hasta,  casi, hasta la desembocadura,  tomar la panamericana que viene del sur del país y enfilar, con el,  hacia- la derecha-  el centro de lima (de esa forma cerraría el circulo ) Del centro tomaría otro carro al norte de Lima

lunes, 18 de marzo de 2013

Objetos en desuso


¡Tan difícil se me hace botar mis objetos en desuso¡
Una chompa,  libros de formato pequeño que no se alinean en el estante, un diccionario que le falta  tapas, las primeras y últimas páginas, un pinchador de facturas (de mi inexistente tienda),  cintas dvd  que no me gusta sus títulos, una regla T que usaba en la univ , cuadernos de primaria,  discos LP, cassets donde  tengo grabados mi voz de cantante afónico, cámara de fotografía canon antiquísimas
¡Tan difícil se me hace botar mis objetos en desuso¡
Como no puedo convivir con ellos en mi cuarto estrecho los embalé en una caja y los instalé debajo del vano de la escalera hasta que, luego, mi mujer me increpa porque, según ella, ahí se esconden las cucarachas; y tengo que buscar otro sitio. Entonces, en  el periplo  los llevo por todos los rincones de la casa (y la mujer con la escoba, atrás, amenazante) Hoy están en una esquina del jardín posterior de la casa  cubierto con una manga plástica contra la intemperie.
¡Tan difícil se me hace botar mis objetos en desuso¡
Pasan los años,  otra vez, antes de cambiar de lugar hago otro inventario  
Apenas he botado el diccionario que  deshacía sus páginas y el resto aun queda
¡Tan difícil se me hace botar mis objetos en desuso¡
De lo que estoy seguro, cuando me vaya, al cumplir el mes de  duelo y hagan limpieza de lo mío se levantará una tea enorme que lo avistaré desde donde esté.

domingo, 17 de marzo de 2013

El dolor


Ante una tragedia de aviación ocurrido en Pucallpa donde murieron 41 y salvaron 60 ocurrido en agosto de 2005 las familias peruanas lloraron a sus victimas sin consuelo que les valga,  amargadamente por  lo que le deparó la suerte, angustiadamente ante el designio, afligidamente en sumo, se les veía  partirse el alma que, a su ves, parte al que les ve por televisión; pero también entre los muertos hubo extranjeros  y algunos parientes de ellos  les sufrían pero su dolor es medido, el humus en los ojos manifiesta su dolor pero se contienen, es como ya si ya nada se puede hacer ante lo inevitable y se resignan rápido. Y esta observación la volví anotar en muchos eventos parecidos.
El común del peruano es dado a trabajar el día a día, divertirse  sábados y domingos y así rolar de nuevo otra semana su precaria existencia No está acostumbrado a reflexionar, a dar  unas horas de la semana a filosofar sobre  el sentido de la vida, la muerte, tal que cuando ésta se presenta no tiene donde sostenerse y se le abre el cielo castigándose en dolor.
Somos unos de los países que menos lee y el gobierno cada año designa menos a la educación (o, el dinero que  designa va al aparato burocrático y poco o nada llega al educando y educador) Y un país que no lee es fácil manipulable Son seducidos por un verbo encantador, un chino manejando un Caterpillar, un cholo (el mesías que reivindicará a sus congéneres) o un milico que traerá el gran cambio  El peruano es fácil sobornable
Dedicar unas horas a la semana al raciocino no solo nos reconfortará  a lo inevitable sino  a  enfrentar mejor el presente. A darnos cuenta que la muerte no es como un pasajero que sube al bus y se sienta a nuestro y le preguntamos  A qué has venido? No, no es así.
La muerte siempre está junto con nosotros, desde que nacemos Las células de nuestro hígado, por ejemplo, duran apenas quince días y cargamos con su muerte Cuando a uno le da una parálisis facial se  ha muerto  miles de neuronas pero  el hálito es lo último que se va.
Todo se circunscribe a la conjugación del verbo: antes estabas ahora no estas

sábado, 16 de marzo de 2013

El hijo de comanche


Camino por la vereda que me lleva  a la tienda Se me acerca, por atrás,( me doy cuenta porque en La parada hay que caminar con un ojo atrás) un conocido, el flaco comanche, tan flaco como si fuera la mitad  lo que conocí . Apodo en honor- o deshonor-  a su padre que acuño Alfredo nuestro primer empleado en nuestra primera tienda: el puesto de un mercado El papá, estibador, venía de su natal Huancavelica a trabajar de carretillero   adosado con una vincha a su cabello lacio y largo, y cierta vez dormido sobre su carreta Alfredo le pegó una pluma : ¡Pareces un comanche! le dijo cuando se despertó quedándose con el mote el viejo, y, sucesivamente sus cuatro hijos que trabajaban también el mismo oficio
-¡Qué tal! me dice, ahora, el hijo mayor de comanche  y después de unos preámbulos me pregunta por Solina
- No sé nada de ella, le digo, reconociendo que él fue testigo del romance que tuve con ella hacía varios años y qué, ahora, en verdad, sí se de ella por terceras personas: es una honorable señora casada con hijos  con hartas propiedades y un buen negocio
-Yo la veo, insiste, ¿no quieres que le diga algo?
-¡Nooo, ya pasó!, le digo, gracias de todos modos
Caminamos un par de cuadras   y nos despedimos, y va cada uno por su rumbo
-¡Cuídate! le digo apuntando a su  salud resquebrajada.
Y se despide con una sonrisa cadavérica.
 Cuando despierto caigo  en cuenta que el hijo de comanche ha muerto hace muchos  años de tuberculosis; y yo ya no tengo tienda.
Últimamente estoy soñando con personas muertas
¿Porqué,  Zeli?

Federico More



Yo, joven, escuché el verbo espiritual de Víctor Maurtua
Las lecciones de Javier Prado La obra de Manuel Augusto Olaechea
Escuché a don  Andrés Avelino Cáceres relatar su Campaña de la  Breña
Conversé durante siete años con Manuel Gonzales Prada
Admiré la pluma magistral  de Abelardo Gamarra
Mis compañeros fueron Abran Valdelomar, Leónidas Yeroví,  Julio Málaga Grendt, José Carlos Mariátegui, Cesar Falcón…
Fui testigo de las campañas cívicas de Guillermo Billinghurst
La poética lo aprendí  de Germán Leguía y Martínez
Admiré la inteligencia de Melitón Porras y Arturo Osores
El dandinismo de José Carlos Bernales
Conocí a Ricardo Palma cuando torcía un cigarro  de la marca Perú
Admiré al pensador José Balta, al historiador José de la Riva Agüero
Ese Mefistófeles sin Fausto: José Arenas Loayza

Federico More (periodista del tiempo-y a favor- de Odría) 

viernes, 15 de marzo de 2013

La desobediencia


Uno de los cuestionamientos que me hago y que  hay en mi familia es la desobediencia. Empezando por mi persona, me gustaba desobedecer cuando, joven, trabajaba con mi madre y me exigía hacer algo Esa exigencia me parecía producto de la exasperación de ella con mi padre; o,  sabía de antemano mi madre que no lo haría caso y  adrede me pedía hacerlo solo para dar pie a su perorata que sabía  amarga. O, no me gustaba obedecerle  en el acto  sino posponerlo y lo hacía si era ineludible el asunto, y si no lo era no lo hacía nunca.
 Igual, eso, se ha trasvasado a mi familia propia Mi mujer  no me obedece cuando sugiero hacer algo y, menos, si le exijo para llevar adelante la casa, e, incluso, para su salud  misma, por ejemplo, le digo: Toma esta miel de abeja es bueno para los bronquios (que ella sufre en invierno)
Me responde: ¡Si será miel! ¡Qué estafo te habrán vendido!
Lo peor es que los hijos al tener a su madre como referencia tampoco me obedecen cosa que a veces me exaspera
No se persuadir para que me obedezcan
Tal vez, si tuviera un hijo sería  fácil convencerlo que tener muchos que se alían  y toman bandera de lucha contra mi solo.

jueves, 14 de marzo de 2013

La madre prostituta


Aquella joven madre desde el cerro nº 156 el cono este venía a la plaza Manco Capac algunas mañanas de la semana a  prostituirse
Pero aquel vienes por la mañana su centro de trabajo,  las bancas de la plaza donde se sentaba esperando a sus clientes  se le acercaran y trataran el precio y, aceptado , ella iba adelante y el cliente tres metros  atrás –para que no sospeche la policía, preveía ella-y le llevaba a uno de los hoteles de mala muerte que hay alrededor a la plaza;  pero aquel viernes  a  eso de las once,  debía realizarse una actuación cívica por lo que estaba siendo acordonado por policías municipales
No tuvo más remedio la joven madre que pararse en las esquinas del cruce de las avenidas disimulando esperar algún bus pero  atenta a cualquier flirt
Cuando bajaba   las escalera del hotelucho después de atender a uno de sus clientes se paró  delante de ella un school-bus  amarillo y comenzaron a bajar rápidamente estudiantes con el uniforme único, entre los primeros,  su  hijo de diez años que se dio de cara con ella por lo que corrió a darle un abrazo   La madre, habiendo podido  optar otra postura pero el remordimiento de conciencia le dejó paralizada aunado  la mirada de sus compañeros de su hijo y tutoras se le obnubiló la mente,  le  dobló las piernas  y se hincó a la altura de él  y comenzó a balbucear y convulsionar El niño no entendía y llamó a su profesora  que al punto comprendió por la vestimenta encendida y pintura exagerada en los labios de la madre la triste historia, moviendo levemente la cabeza  Aun así, le auxilió con agua de azahar y alcohol de un botica cercana y  la joven madre acalambrada de dolor interior  en su balbuceo pedía  perdón y se le oía: ¡ ya no más … ya no! 

Jesuitas

El  ex papa Benedicto dijo sobre el infierno: "Es una cavilación que no exige fe para ser aquilatada El infierno es el abismo de la soledad en la cual no  puede penetrar la palabra amor y  significa la verdadera suspensión de la existencia"
Y un poco para disimular lo que en carne propia sufría en su propia iglesia  agregaba:
"Es un mar intimo y profundo de cada uno de nosotros habita el infierno, la desesperación, la soledad, que es tan indefinible como terrible"
Benedicto sabía la crisis moral en el interior de la iglesia y no tuvo la fuerza para limpiarlo.
Es por eso que ha renunciado.
Es por eso que se ha elegido a un nuevo papa, rápido, demorarlo crearía más desorden y barullo.
Han escogido un papa fuera del entorno europeo donde, incluso, Juan Pablo II ,polaco,estaba comprometido con el inicio de esta crisis 
Han escogido uno de más allá del charco,un argentino, un jesuita, una orden que nunca tuvo oportunidad parecida y, mas bien, fue  vejada
La Iglesia Católica, El Vaticano, en esta hora apremiante le      conmina a la orden  jesuita:
¡Bueno, tienes tu oportunidad!  A ver como resuelves este lío.

miércoles, 13 de marzo de 2013

La primera maratonista


En 1967 Katherine Switzer se convirtió en la primera mujer en inscribirse al participar en la Maratón de Boston
Consiguió un formulario y se inscribió como  K.V Switzer y lo envió a la organización sin sospechar ésta que  era mujer
Tomó la partida con el resto de competidores
Pero uno de los directores al darse cuenta, a mitad de la carrera, que era una mujer la que  corría  en su prueba saltó tras ella para detenerla
Pero su novio de Katherine Switzer que también participaba la defendió y otros atletas posibilitando que terminara la carrera
Al cruzar la meta, sin embargo, fue descalificada.
1967… hace poco, digo yo, ahora ellas están en todo.

martes, 12 de marzo de 2013

la pista, el perro..


Me quedé dormido en el bus que regresaba a  casa  Mi propósito era bajarme  en la urb. Pro  y de ahí tomar una combi por un tramo corto, hacia la derecha Pero cuando  desperté estaba, a todo dar del vehículo,  pasando la Escuela de Policía y ascendía la encorvadura  del Puente Chillón   Pedí bajar en el primer paradero disponible y me dejaron  en un descampado, a una hora cercana a la medianoche  Apeado, vi que  las casas estaban distantes tanto del flanco derecho como el izquierdo Tendría  que cruzar con cuidado dado   por el arqueo del puente irrumpían descendiendo a velocidad inaudita  los carros que venían de Lima Esperaba una ocasión propicia para cruzar.
  Entonces veo  un perro de envergadura se me acerca, parecido a un pointer ingles de pelo corto y fino, orejas grandes y caídas pero no puedo escapar  de él por el tráfico
 Por los reflectores de los carros, veo  su cara perruna  Deduzco que viene en plan amistoso y se sienta junto a mi lado Pienso: ¡Perro tonto! ¿Me habrá confundido con su dueño? Pero estoy alerta tanto al flujo de la pista como al animal que  tiene el hocico muy grande y es de un color blanco Le miro bien y su tono, sin duda ahora,  es leal; pero está pendiente de lo que hago sentado sobre sus ancas
Para regresar a Pro tengo que cruzar la pista y tomar cualquier carro de vuelta Ni un alma aparte del zoom de los carros, el perro y yo
No viendo ni un carro en la contorsión del puente decido cruzar los seis carriles, tres de ida y tres de  regreso y el perro me sigue por detrás
Cuando llego a la vereda opuesta, el perro obviamente, quería que le ayudara  pasar la pista me sacude su cola de agradecimiento, se va y se pierde  ingresando a un corralón
Ya en el micro de vuelta, pienso que esa parte debe haber sido coto de muchos perros imprudentes  y este perdiguero supeditó su decisión  a mi sapiencia. Al menos alguien confió en mí.

lunes, 11 de marzo de 2013

La mecedora


¿Cuarto de papá, cuarto mío, cuarto de quién? (cuarto igual habitación)
Era mío cuando  joven, soltero,  lo dejé sin terminar de  estrenar
E,  indistintamente, lo  ocuparon algunos sobrinos que también lo dejaron.
 Muerto mi padre  lo volví a usar algunos fines de semana 
acompañando a mi madre, ancianita ella.
¿Cuarto de papá, cuarto mío, cuarto de quién?
 Las cosas que papá usó  sus últimos días están allí atiborrados:
Su catre ortopédico, su silla de ruedas, su tanda de zapatos
que no termino de usar- dos números menos al mío si no lo usaría-
Su silla mecedora, sobre el que suelo sentarme y quedarme dormido
en las horas calorinas de la tarde.   
¿Cuarto de papá, cuarto mío, cuarto de quién?
Me tiene jodido el harto sueño que tengo:
Duermo en la tarde, en la noche y en  la mañanas estoy  bostezando
Parece que, él, me quiere llevar
 Despierto pasando la medianoche y
 parece que la mecedora hace honor a su nombre: se mueve sola.
 Digo: ¡Ya pues papá, no trates de asustarme!
Me levanto, prendo la luz y no me queda más remedio que escribir.

domingo, 10 de marzo de 2013

He tenido errores en la vida


 He tenido errores en la vida, pocos, pero todos ellos garrafales El concepto  que tuve sobre ser egresado de la universidad era ser idóneo,  competente
Mi deducción estando a poco de terminar fue que  no lo era
 La enseñanza que recibí fue  deprimente, nada científica, cero en laboratorio, cero en investigación, solo me llenaban los cuadernos  de derivadas e integrales
Mis profesores con magro pago eran desdeñados de mi propia universidad de filiación aprista por ser mi facultad una  de las dos  de orientación marxista (la otra era Sociología) No teníamos ni local propio y cada año lectivo teníamos que mendigar  aulas de otras facultades   hasta que por último, para escarmiento, nos arrimaron al costado de la Casa del Pueblo, entonces dejé la universidad.
Como decía, los profesores eran  mínimamente adiestrados ante la irrupción reciente de la IBM que estaba en  ciernes en el país 1970-75
A pesar de haber aprobado el 90% del currículo abandoné todo, uno de mis errores garrafales. Decidí suplantar o continuar el negocio de mi padre
Hubiese  querido que alguien en ese momento me dijese:
“¡Oye amigo!, la experiencia y  verdadera  profesionalización lo vas alcanzar in sito,
en el campo , en el trabajo( en mi caso, en  áreas de producción de las fábricas); cuando estés dirigiendo un grupo humano u optimizando la mejor producción de una máquina y su entorno, entonces, tendrás forzado a actualizarte  en una escuela de prestigio, con cursillos en mejores universidades o  en el extranjero”
Además, era tiempo de la dictadura militar donde  expropiaron  tierras en el interior(“la tierra es de quién la trabaja”, pregonaban los milicos)  y las fábricas de Lima cerraban o se iban a otros países vecinos.
Pero nada de eso es disculpa Pienso que uno mismo edifica o aflige su futuro
Preferí ser cabecita de ratón creando mi propio negocio Tenía 28 años.

Conservas todo tu valor


El viejo barbado  le dice a un amigo  cariacontecido por ser despedido recientemente  de su trabajo:
-¿Quisieras un billete de cincuenta?
Miguel, como se llamaba el aludido,  sorprendido dijo:
-¡Quién no lo querría!
Luego, el viejo barbado, arrugó el billete haciendo una pelotita, y renovó la pregunta:
- ¿Lo querrías ahora?
Miguel reparó:
-No sé qué pretendes pero sigue siendo un billete de cincuenta
Entonces, el viejo barbado  restregó el billete en el suelo con el pie y, luego, levantándolo hizo la  misma pregunta:
-¿Lo sigues queriendo?
 Miguel, un poco molesto endureciendo la voz dijo:
 -No se lo que pretendes Sigue siendo un billete de cincuenta Conserva su valor
-Lo que quiero decirte, dijo por fin el viejo barbado, aunque la vida te arrugue o pisotee sigues siendo tan valioso como siempre.
No te deprimas ¡Conservas todo tu valor!

sábado, 9 de marzo de 2013

Letreros en las puertas


Por los barrios pobres es común ver letreritos en las puertas o cerca a ellas, del común de las casas En verano el más común, por ejemplo, SE VENDE CHUPETE, otros apuntan SE VENDE MARCIANO que es igual pero quisiera saber su origen SE VENDE GELATINA
Si tocan la puerta, la madre deja de picar sus verduras para el caldo y sale atender
Los sábados y domingos es común ver SE VENDE TAMALES aunque, esto de hacer tamales es  trabajoso,  hay que hace muchas unidades para que convenga y, por eso, no es suficiente el cartelito sino la madre tiene que salir muy temprano  sábado y domingo a la puerta de la panadería de la vecindad a ofrecer sus tamales Se ha hecho  costumbre que solo esos días se sirven  tamales en el desayuno popular  con su pan crujiente, su café caracolillo  y su  salsa de cebollita con ají. Otros letreros:
SE CUIDA NIÑOS POR HORAS
SE HACE REMIENDOS (De costura)
 SE VENDE PERRITOS
 Por las tardes, SE VENDE MAZAMORRA MORADA, SE VENDE PAPA RELLENA...
Y  desde el viernes: SE VENDE CERVEZA  HELADA 3x10
En fin, las casas populares están llenos de letreros que  lo administra la doña de la casa y ayuda al marido en  la economía del hogar
Pero esta mañana vi en media cartulina blanca una que rezaba DIBUJO LETRAS GRANDES que, seguramente, era un niño  que no tiene papá, o se ha ido de casa, y necesita dinero para la matricula  y útiles escolares del presente año.

Libreta de notas

 Niño yo, un día del último mes del año llegué tarde al puesto de frutas, justamente donde en el perímetro exterior, años después, tendría mi propia tienda.
(Anoto: el periplo de mi vida avanzó  poco. Bajé de la casa vieja apostado a un cerro a vender fruta en un mercado -casi, al pie del mismo cerro- y, ya hombre, busqué una tienda cerca al mercado. En cambio, tengo compañeros de colegio que están por Italia, Japón...)
Decía: A las cuatro de la tarde llegué  al puesto en cuestión
Normalmente llegaba a la una y treinta. Me había quedado jugando pelota con mis compañeros labarthinos. Mi madre  increpó mi tardanza con tal furia, desacostumbrada en ella, que me metió bruscamente al fondo del puesto, y con el palo de escoba me golpeaba por donde me cayera.
No sabía: En la mañana había ido ella a la dirección del colegio a solicitar mi libreta de notas que estaba retenida Y se enteró que había salido ¡jalado de año!
Se rompió el palo y no, los denuestos que me  lapidaba, mamporros en la cara, en el brazo...
No lloré Mi padre, tras  ella,no hacía ni decía nada, solo miraba, no hacía nada por detenerla,más bien,  consentía.
 Luego que mi madre se cansó  tarascarme se sentó en un banqueta e inclinó su cabeza  y se puso a llorar Mi padre dijo, entonces:
 "Vas a perder un año! ¿Sabes cuánto tu madre gasta en jabón por lavar tu uniforme durante un año? ¿Sabes cómo estarán sus pulmones de  tanto fregar tu ropa  una y otra vez?"
Después contabilizó los gastos en pomadas para  zapatos,  cuadernos, libros; "gastos inútiles-dijo- por haber desaprobado, tú, el año"
Después hizo una equiparación con él mismo:
"¡Que no hubiese dado yo para que, a mí, me hubiesen prodigado mis padres lo que por ti hacemos ! "
Hizo  semblanza de su niñez, sin madre,  sin hermanos varones Recordó a su padre-mi abuelo-, comerciante de cabras, que se ausentaba meses del pueblo, y de sus hermanas  mayores que hacían  vida de casadas y a él abandonaban. Repitió "¡Que no hubiese dado yo...,luego sentenció: ¡Sería otro!"
-¡Anda, lárgate! ,interrumpió en un alto de su sollozo, mi madre ¡No te quiero ver! Se quitaba el moco con la punta de su mandil a cuadros.
Significaba: tendría que ir a  casa, no quedaba lejos, y, tácito la orden,-  ahora más que nunca- tenía que estar limpio de barrer los dos cuartos,tendido la cama,dado de comer a las gallinas y patos, remojado con detergente la ropa sucia en la tina de madera encinchada con tiras de metal , y,que, alrededor de las siete de la noche que llegaba mamá, encontrara hirviendo el agua en la olla para que hiciera rápido la cena.
Al despedirme sin recibir respuesta, mi padre me alcanzó en un pasaje, me jaló a un lado y me puso su brazo en mi hombro y me dijo:
"¡Hijo, lo hacemos por tu bien! Queremos lo mejor para ti, tu madre tiene razón amargarse, ¡mírala, pobrecita! ¡cómo la dejas! ¡anda ve a  la casa y pontea hacer las cosas! No sabemos si al otro año te vamos a matricular"
Me adelanté a la casa. Sabía que lo último lo decía por decir, sabía que él, en mí, había cifrado  esperanzas y las seguía teniendo.
De regreso a casa por la última cuadra de la av. 28 de julio me puse a pensar en la actuación de mis padres  Me desalentaban Hubiese querido responderles algo pero  mis púberes años no podía aun  dar claridad a mi  queja, además tenía  culpa, pero aquella contabilidad que me hacían cargo me parecía demasiada presión No me pareció bien que mi padre lo sacara en cara

Mucho después,  pero mucho después, a mi hija le jalaron también un año pero, definitiva mente, no se me ocurrió pegarle y no, porque sea mujer sino que los tiempos habían cambiado, aunque no se si para bien o para mal .
 ¿Cómo se corrige a los hijos cuando se desbandan? ¿cómo,  cuando a palabras y razones no entienden? ¿Cómo cuando tienen apoyo del conjugue?  ¿Cómo, cuando no quieren ir a una terapia? Ahora hay mucha tolerancia con los hijos adolescentes,  más, cuando la franquicia la da el estado  como  los profesores No se le puede tocar a no ser que se exponga el educador a ser despedido y si es progenitor a salir en los periódicos.
Entonces, ¿quién va poner en linea a la plantita que se está torciendo? ¿Es el Estado? ¿Es el estado con el ejemplo de corruptela de sus últimos presidentes?¿Son los municipios dando licencia a tragamonedas, hostales, casinos y locales de fiesta en los distritos mas pobres?Ahora ellos, los adolescentes y jóvenes  se engríen y se vuelven tiranos sabiendo que no se les puede tocar.
En el Perú el estado destina a la educación -global- un misérrimo 2%...

No le dije nada a mi hija, ese día, sabiendo por su libreta que estaba desaprobado el año Pero otro día entré a su cuarto, cerré tras mi la puerta y le hablé por su año perdido y, también, me inculpé  por ello:  No  le apoyé en sus estudios como debía ser Revisé sus cuadernos, mala ortografía, además dejaba muchas  páginas en blanco, cuestionarios  sin responder, y ésto, en todos los cuadernos.
-Esto está mal, dije, esto no debe ser así A  partir de mañana,  le conminé, tendras que levantarte a las cinco  a responder   cuestionarios pendientes de resolver consultando los libros de casa (no teníamos  internet aun) Así quedamos En los primeros días le fue difícil pero  le exigía levantarse temprano
-Papá, pero tengo sueño, reclamaba
- Después duermes pero tienes que hacer primero tu trabajo.
Así fue  y se acostumbró y los años siguientes ella fue   la  primera en su colegio y , luego,en a universidad y hoy tiene dos profesiones.
Tuve suerte que me escuchó
Pero ¿cuando el hijo no quiere escuchar?

El tío Dyango


El tío Dyango solía llegar en la vespertina tarde a recoger la basura de la tienda que juntábamos en un latón  cada día y por ello le dábamos medio sol cuando era poco o un sol cuando era regular (el camión de municipio venía cuando quería, a veces, al mes un par de veces pero sí era puntual el municipio en cobrar los arbitrios)
Verlo diario pasando las cinco, con su sombrero  al estilo del personaje del western Dyango  con su cara bronceada,  barba crecida y desordenada que le tapaba buena parte de su tez, tenía , a pesar,  finos ángulo  su nariz y  labios  que indicaban  que debió ser simpático cuando joven pero  ahora  por su vejez triste su apariencia solo menguaba algo de él  cuando esbozaba  una  sonrisa, alguna ocurrencia.
Un día que yo  llevaba un poco de mercadería en una carreta, de esas  que se suele llevar cajas de  gaseosas, a un cliente que tenía su bodega como a diez cuadras de nuestra tienda  vi al tío Dyango sentado  sobre el sardinel de la berma central de una avenida de doble sentido
 Vigilando su ropa que, seguramente,  lavó ahí mismo pero que, ahora, estaba oreándose al sol. Vigilaba  sus prendas  no se lo llevara el viento
El tío Dyango , contextura delgada y mediana  estatura tenía el torso desnudo con su peculiar sombrero, su tez arrugada por los años como pasas de uva y,  estaba cociendo sus calcetines
La gente cruzaba  de un lado a otro por un pase peatonal y  no le perturbaba El tío Dyango cogió su radio a transistor portátil  pegándolo al oído hacía como que  cambiaba de estación Yo,  regresaba  con mi carreta vacía, al reconocerlo hice un alto y lo llamé ¡Tío Dyango,  tío Dyango!
 No me hizo caso Le volví a llamar con más fuerza,  tampoco me hizo caso Entonces seguí mi camino
Por la tarde se acerca El tío Dyango  con su sombrero a lo Dyango -valga la redundancia -  a recoger la basura y me pregunta  a pesar de  estar yo conversando con unas damas:
-Oiga, usted ¿no conoce a un trabajador de esta empresa que reparte mercadería por la primera cuadra de la avenida San Luis ?
-No, no  conozco, digo tratando zafarme rápido de él
-Es un gordito-detalla- un poco alto y usa una gorrita  parecido al que usted lleva
-No lo conozco, repito, un poco avergonzado por las damas que son conocidas de mi madre;   ordeno a mi sobrino  saque la lata de basura y le entregue
El tío Dyango  se ríe recibe su propina y se va
Pasado una  semana,  otra vez me toco repartir  cerca (eso lo hacíamos por evitar el gasto –en taxi- a la clientela y, así, nos prefirieran seguir comprando) y, luego, ex profeso, fui por la primera cuadra de la avenida San Luis
Ahora no le vi en la berma sino  pegado al largo muro del colegio y cerca a la puerta de inicial recibiendo la sombra por la inclemencia del sol del medio día, cerca a las madres que esperaban salieran  sus hijos menores
Verlo de lejos Parecía  encargado  llevar ropa sucia a la lavandería solo que los atavíos eran mugres y hasta pestilentes cuya mosca en el altozano  de su sombrero revolvían de gusto por lo negro de su faz y apariencia toda  parecía parte del montículo destinado al camión recolector, además, tenía una  olla ennegrecida-la calentaba seguramente   con leña que encontraba-, sentado sobre una pila de periódico viejo y botellas de propileno que juntaba para vender,  se dispuso a  raspar la sobra de la olla,  entonces ,sorprendía al transeúnte: ese bulto  tenia vida.
Dejé mi carreta, fui hacia él y le pregunté:
-¡Señor ¿no conoce a un viejito que acostumbra recoger basura en las tiendas de la calle tal a eso de  las cinco de la tarde?
-No, no conozco, dijo serio, azorado, porque las señoras estaba atenta a la conversación
 -¿Verdad que no conoce?, insistí
-Se ha confundido señor, agregó optando no reconocerme, serio y señalando con las cejas al grupo de señoras,  agregó:
-Y o soy guardián del colegio, las madres me preguntas como van sus hijos ¡Oye amigo, se ha confundido conmigo! 
Las señoras se ríen al escuchar Yo también
-Estamos a la par le digo y le doy una  palmadita en el hombro y me despido
El, serio, no se inmuta.
-Se confunde señor ¡vaya a preguntar a otro!
-¡Chau  tío Dyango! digo y me voy
Por la tarde viene y nos apuramos los dos a soltar primero:
-¿No ha visto usted  a…?
Y nos reímos los dos. 

La Parada II


Dicen unos, que ella es de izquierda  caviar,  simpatiza con la izquierda pero son de rancia familia y vive  como gente rica e ignoran la pobreza extrema

De 10 personas que  saquearon ocho no son delincuentes  son personas que viven en los alrededores, calles y cerros demasiado tugurizados; y al ser tentados  coger una prenda -sin control policial, sus dueños incapaz con la turba o huidos prefiriendo su vida- lo hicieron porque miles lo hacían.
Toda esa urbe son: Propietarios de casas que viven alquilando a los estivadores, ambulantes de diverso oficio, informales de pescaderia en la av. San Pablo, ambulantes de la avenida Aviación que bajo la estructura del tren eléctrico aprovechan el espacio; mototaxistas que son  testimonio lo que el gobierno nada hace  por la juventud y éstos se agencian de las motos para hacer taxi y vivir; anbulantes de confeciones de Gamarra y Antonio Bazo y anexos -aparte de los que tienen establecimiento formal- Hasta los complejos habitacionales tugurizados de El Porvenir, directa o indirecta, todos dependen de La Parada Supongo, a la ligera, debe haber 8o,ooo personas que dependen de ese centro de abastos
No es el problema solo con los 700 conductores que se niegan a salir

Opino:antes del operativo, la Municipalidad debió construir (o tomar en concesión sendos terrenos que los hay)Mercados Mayoristas en el norte, en el sur de Lima,en el Callao y de esta manera se trasladaban a gusto y conveniencia y discernimiento
de los comerciantes y, no solo circunscribirse a trasladarlos al Nuevo Mercado Santa Anita (solo para los 700 inscritos), único mercado mayorista , hoy, de Lima que tiene más de 9 millones de habitantes,lugar, donde para adquirir un puesto de 20 metros  cuadrados hay que desenrollar 80,000 dólares y por un periodo de 20 años , luego vuelve la propiedad a la Municipalidad 
Los que están a favor del traslado dicen que la zona de La Parada es  deplorable su infra-estructura pero es por que tanto el muncipio de  Lima como el municipo  de La Victoria-donde se ubica La Parada- viene recaudando impuestos años tras años pero para renovar el alcantarillado, por ejemplo,  ambos municipios se echan la pelota y no hacen nada
Si tras el desalojo están los automercados extranjeros por el lugar que lo piensen bien
Sin embargo, este problema aunado al caudal del  río que se llevó el emblemático túnel bajo el río Rímac de la alcaldesa le va causar  posiblemente su revocatoria este domingo 17 de marzo.