viernes, 16 de enero de 2015

Soy el padre Jorge



 Un hombre de 24 años quién ahora es profesor le escribió una carta  al pontífice argentino denunciado haber  sido victima de abusos sexuales por parte de varios sacerdotes de la archidiócesis de Granada, España….

Comenzó asistir desde los siete años a la Parroquia de los Romanones  (se les conoce así a estos clérigos pedófilos y ultraconservadores, que se mueven entre personas de alto nivel económico, porque el líder se llama Ramón). Posteriormente lo captan para que haga de monaguillo y después de catequista.
Y una vez que éste se siente en un ambiente de amistad y seguridad y protección, le van inoculando la idea de ir dejando poco apoco a su familia, y cuando ya se han ganado la absoluta confiabilidad del muchacho, y su cerebro ha sido formateado, le convence de irse a vivir a  la casa parroquial con ellos.
En el camino, con el discurso de que el amor es libre y eleva el espíritu, como una manera de justificar sus prácticas pederastas, lo somete sexualmente a él y a otros chicos de su edad, indicándoles que mantener relaciones con ellos no era pecado. Al contrario, era una forma de purificación, o algo así. …
El ahora profesor envió un escrito a la archidiócesis de Granada, en el que daba cuenta de las atrocidades y vejaciones perpetradas contra él. En respuesta, que creen, le pidieron silencio y abnegación, y que dejara todo en manos de la virgen María. Es en esto que, como un náufrago que lanza una botella al mar, le escribe al papa.
Transcurre el tiempo y cuando estaba conduciendo su auto, detenido frente a la luz  roja de un semáforo, recibe una llamada a su celular de un número desconocido.

- Hablo con el señor... escucha del otro lado del teléfono
-Si, soy yo, quién es
-Buenas tardes hijo, soy el padre Jorge
-Perdón, se ha debido equivocarse. No conozco a ningún padre Jorge
-Bueno, el papa Francisco

El profesor por cierto se quedó mudo y desconcertado
 Y el pontífice retomó el hilo diciendo. Serénate. He leído tu carta varias veces. No he podido más que emocionarme y sentí un dolor inmenso al leer tu relato. Quería pedirte perdón en nombre de toda la iglesia de Cristo.
Y a continuación le dice que tiene gente trabajando para tomar cartas en el asunto, que cree en lo que le ha escrito, que en éste se va  a llegar hasta el final, y así….

Pedro Salinas/ La República/Lima, 30 nov 2014

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