Día martes, día d ,tenemos la misa de los seis meses a las doce en punto
Y la comilona, después, en casa.
Desde la mañana todo es ajetreo en casa , manos a la obra, limpiar los cuartos,
subir colchones y maletas del primer piso al segundo
La sala tiene que estar descobijado de todo trasto Solo la mesita, el porta-velas y el cuadro de papá
Coloco algunas de sus fotos en las paredes de la sala, y una gigantografía donde está papá "pegado
por computadora" a una de sus chacras
E, intercalados, con las fotos, hojas impresas con algunos cuentos de papá, que,
me dice Cuarto : No lo pongas La gente viene a comer, no mas
Pero insisto Con un solo par de visitantes que se detenga a leer y encontrara en esa
semblanza un recuerdo parecido a su vivencia, estaría conforme
Además, que más da, son copias, el original está en mi corazón
Mi hermana había preparado un cd en Lima editando los videos donde papá estaba presente pero no hay dvd que nos presten aunque, si, televisor
Todos ponen su granito de arena No tomamos desayuno Preguntamos la hora constante
Voy a traer las ollas gigantes con Segundo Otra comisión va llamar a las cocineras
Las sobrinas a juntar agua en batea y baldes para el caldo y chicha Hay leña juntada
El problema es dónde hacer el fogón El patio que teníamos, tras la casa, está enlosetado
Solo nos queda el zaguán que da entrada a otros locatarios de al lao
Preparamos la base apisonando pero llega un vecino y nos advierte que el tubo de desagüe , sobretodo, el de agua, son tubos de plástico y están casi a flor y el fuego del horno lo va colapsar
Lo único que nos queda es invadir el patio del vecino que no vive en el pueblo y es terral duro
-Llámalo por teléfono a Lima, dice mi cuñado, el tal primo a pesar de ser familia
tiene un carácter fregado. Cierto, me consta.
-No lo llames, dice Cuarto Te va negar y peor va ser si te niega y lo utilizas De todas maneras
se va enterar Agarremos el espacio y después lo dejamos limpio ¡que importa que después
se entere! Lo bailado bailado está
Aceptamos esta propuesta, esto, porque la hora nos vence.
Para la comilona se solicitó el auxilio al Club de Madres del pueblo, sobretodo,
porque el grupo tenía ollas inmensas para trecientos platos, cuando menos, que se requería
Ellas acostumbradas a este menester : celebrar misas de honras donde no debe faltar la comilona para el pueblo, sobre todo, si los deudos venían de Lima a enterrar sus muertos en el pueblo
Tienen, por ley, que subrogar la comilona para el pueblo Así prestan sus ollas.
Al pelar las yucas dijo, adrede, una de las cocineras,cincuentona, sentada en una piedra,
pelando con una navaja el tubérculo
- Nunca había agarrado uno como éste, a la vez friccionaba la mandioca
- Te dañaría tu rendijita, dijo la otra cocinera, sarcástica, aludiendo la viudez de diez años de la primera
Lo que aprobó diciendo que se le había vuelto a soldar
Mi cuñado y Cuarto que estuvieron cerca se solazaron con la pindonga y siguieron la corriente que, mas, no puedo reproducir aquí
La leña envolvía en lengüetas de fuego los peroles Menos mal hemos traído de Lima las porciones cortadas de malaya para el guiso Todo va okey Hay fotos
Ahora nos queda liar con las sobrinas que se demorar en la única ducha de la casa
Por el ajetreo estamos sucísimos como dicen aquí
¡Ducha, ducha! palmoteamos las puerta para que se apuren
Estamos listos yo con mi terno y mamá que desde que se levantó en la mañana solo se dedico a vestirse. Vamos avanzando La iglesia vacía , de repente no viene ningún gato es mi temor Si vienen, dice mi madre, vas a ver Ya todos saben Hubiese sido necesario mandar tarjeta, objeto. Nada hijo, tranquilo, pueblo chico infierno grande ,todos saben aquí, de todo se enteran, vas a ver.
Compramos velas y encendimos delante del cuadro de papá que descolgamos de casa
El sacerdote, joven blanquiñoso, sale a prender las bombillas eléctricas Nos presentamos
Puedo decir un discurso en la misa?, pregunto temiendo me diga no
Lo tienes escrito? A ver, ordena Lo lee un rato Saca un lapicero coloca acento donde falta
Esta bien, me dice, hablas pero al terminar la misa
Llegan mis hermanos Hombres, al lado derecho Mujeres al izquierdo, en medio el crucero principal
Es la costumbre aquí advierte un lugareño.
El monaguillo nos da un misal a cada uno El mío meto a mi bolsillo Estoy repasando mi discurso
Llega la gente Se llena la iglesia Se da inicio a la misa Buena misa El sacerdote es carismático Se oye bien su plegaria Mi discurso, es mas o menos , sintetizado,lo que escribo al visitar ,solo, sus chacras
Desde el atril pude ver la iglesia a tope Estamos contento Fotos, saludos, agradecimientos y participamos
personalmente para que vayan a la casa
Cuarto, está preocupado, a voz baja, me dice habrá más de quinientas personas Va faltar comida
Segundo dice la última Vamos al cementerio Para que, digo, si papá esta enterrado en Lima, solo
venimos hacer su misa de los seis mese Es la costumbre aquí, alega Segundo Cuarto, advierte,
Si vamos al cementerio la mitad de la gente se va ir No puedes desairar al pueblo, contradice Segundo Vamos entonces
Como hijo mayor me dan un crucifico de considerable peso para presidir la romería Fotos y mas fotos
Los qunchinos me desconocen Oigo: Tenía el finado otro hijo y ¡que viejo!
Pesa el crucifico Hay que recorrer cinco cuadras hasta la última casa y de ahí otra distancia igual
Un periplo que disminuye la gente a la mitad como presagió Cuarto
Los paisanos que asistían a la casa conocían a mis tres hermanos Estos siempre van al pueblo, sobre todo, Cuarto, que todos lo conocen En cambio, a mi no Quién ta ¿ah? , me preguntan, cuando les respondo
Soy hijo mayor del difuntoY ontaba guardao ¿ah?
Otros me dicen que se apellidan Ballarta Romero y que son nuestra familia; otra, una viejita, me dice que se apellida Romero Ballarta Me confunden Los apellidos que dominan aquí, además, son Ramos, Mendoza, Baltazar El que no tiene de inga tiene de mandinga
Paula Romero había sido colega de mamá cuando ambas, jóvenes, enseñaban en el el colegio de Quinches, carrera que dejó mamá y Paula continuó hasta jubilarse
Cuando mi madre tenia su negocio, yo, adolecente , veía que la tal Paula llegaba a la venta para conversar sus problemas personales con mamá Era hermosa y en mi desvarío quería ser mayor para cortejarla Tenia
muchos pretendientes y casó con uno que su padre no consentía por lo cual le desheredó y prefirió dar su herencia a una hijastra que no era su sangre Esto le contaba a mamá y lloraba su desgracia
Tantos años no la había visto que colegí, verla achacosa ahora, cruel es la vida No hay flor hermosa que no la melle con los años Todas la pagan Estaba viejísima
Llego Paula tarde al cementerio Quería dar su discurso Entonces llego a la casa y mientras empezaban a entregar los cubiertos se dispuso a darlo en honor a mi padre a quién conocía Acto seguido, aproveche dar el mio Era la ocasión Sabido era: acababa la comilona todos se iban y solo quedaban los borrachines
Tomé la palabra y no la solté Tanto fue mi emoción que la hacia larga -no me di cuenta-
Los invitados tenían el plato servido, ahora sí, en la mano, humeante el adobo de carne con arroz graneado y yuca que les hacía agua la boca pero no podían engullir por respeto que el discurseante terminara
Hasta que vi en un rincón aun viejo enfadado que me hizo una seña al plato. Terminé entonces.
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